Racing 1-1 Argentinos Jrs.
Robo a mano armada
Ricardo Caruso Lombardi pisaba por primera vez el campo de juego como técnico de Racing en un partido oficial. La expectativa generada por su presencia en el banco sumado a la renovada esperanza de los hinchas cada fin de semana formaban un cóctel ideal para que esto sea una fiesta.
El partido nunca fue lúcido, pero tenía a un Racing decidido a ir al frente como podía. Con sus limitaciones y su falta de juego, Racing tuvo en los pies de Lugüercio lo mejor del primer tiempo y del partido. Moviéndose por todo el frente de ataque supo causar problemas ala defensa del Bicho. La jugada más clara del local estuvo en los pies de Leandro González, quien definió pésimo tras un buen pase y un gran jugada del Payaso.
El primer tiempo terminó como empezó, en cero y con poco juego de ambos lados. En los pasillos del Cilindro ya se escuchaban murmullos sobre el pobre desempeño de Rafael Furchi, quien en el segundo tiempo tendrá vital importancia en el desarrollo del mismo.
Al comienzo del complemento la Academia se volvió a mostrar decidida a ir al frente pero esta vez con una pizca de juego asociado. Por la derecha se armó una sociedad entre Mercado y Sosa que, tras un centro de la Orca, terminó en gol de Lucero, para locura de la Guardia Imperial.
Luego del tanto de ex Newell’s todo siguió igual, con Racing parado bien adelante y prohibiendo la arremetida de Argentinos Juniors. Tal es así, que el arquero no tuvo sobresaltos hasta los últimos minutos.
El árbitro, a quien antes hacía referencia por su labor, siguió inclinando la cancha cobrando faltas inexistentes a favor de la visita y dejando pasar infracciones de jugadores de Argentinos en todos los sectores del campo.
Después del minuto 45 comenzó el calvario de los hinchas de la Acadé. Primero, un tiro libre ejecutado sobre el costado derecho del ataque del Bicho insinuó sobre lo que podía pasar, con una mala salida del arquero fuera del área chica.
Pero sobre la hora, Rafael Furchi cobra en mitad de cancha una inexistente infracción que segundos antes no había sancionado a favor de Racing.
Ese centro llegó muy bombeado al área, lo que hizo que Campagnuolo salga confiado a cazarlo, pero desgraciadamente no calculó bien y la pelota “rebotó” en la cabeza de Nicolás Pavlovich, marcando el empate definitivo.
Ese error del portero campeón en el 2001 nos costaron dos puntos que Racing tenía en el buche y que servía para sacar diferencias con Central, que había perdido, y de achicar con Colón.
Acá se vió reflejado nuevamente el poco peso en AFA que tiene la Institución de Avellaneda, porque Caruso Lombardi pidió expresamente que no lo dirija este lamentable referí y lo primero que hacen es ponérselo a Racing. Seguramente va a estar parado por una fecha, pero eso no nos devuelve los puntos ni la alegría que todos teníamos antes de esa nefasta decisión.
