Tras la renuncia
La historia de Caruso en Racing
Hace 227 días, el 24 de febrero de 2009 para ser exactos, Ricardo Caruso Lombardi asumía la dirección técnica de la Academia y dirigía su primer entrenamiento, sabiendo que tenía la difícil misión de sacar a Racing de la zona de abajo. En ese momento, Racing estaba en ruinas tras las pésimas campañas de Juan Manuel Llop y fue su fama de “sacapuntos” la que lo hizo desembarcar en Avellaneda.
Debutó en el polémico empate ante Argentinos Juniors por 1-1, aquel que le costara la titularidad a Campagnuolo por su grosero error en la última jugada del partido. La goleada en contra ante Tigre por 4-1, hacía pensar que nada cambiaría y que Racing afrontaría el destino más cruel. Sin embargo, en la siguiente fecha el cabezazo salvador de Caballero ante el Tomba marcaría el comienzo de una racha increíble de 8 partidos invictos. Victoria en el clásico ante River, empate en el minuto 50 ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, y hasta un baile por 4-1 a Arsenal fueron los hitos más destacados de aquel momento.
Una sorpresiva derrota ante San Martín de Tucumán en el Cilindro quebró la marca, pero no el corazón de ese equipo que, luego de dos empates, goleó por 3-0 a Boca, ganó en Jujuy ante el Lobo y se despidió del Clausura dando vuelta el partido ante Newell’s. Racing terminaba en el 5º puesto, con 30 unidades, y se ubicaba en los puestos de privilegio de la tabla acumulada para pelear por un lugar en el ámbito internacional. Vaya panorama, sin el fantasma de la Promoción agobiando, con una pretemporada a cargo del DT y un equipo armado por él, las copas y el campeonato parecían las metas a perseguir esta vez.
Gran parte de la base del equipo se quedaba en el club y, con varios refuerzos “carusianos”, pretendían reforzarla para que haya competencia en todos los puestos. Las salidas de Zuculini y Shaffer dejaron un vacío que hasta el momento no se pudo llenar. En medio de la pretemporada, fueron Migliore y Sosa quienes también partieron de la Institución. Se trajeron 12 nuevos jugadores a integrar en un plantel disminuído por la polémica decisión del entrenador de “limpiar” a la gran mayoría de los futbolistas del club, separándolos del grupo. Igualmente había confianza en el DT para que, de una vez por todas, pueda armar “su” equipo.
En el debut ante Central no pudo contar con Cáceres ni Wagner y, con un pobre nivel futbolístico, cayó por la mínima. En las siguientes fechas empató ante Colón, Arsenal, Gimnasia y San Lorenzo, llegando con poco margen de error al Clásico, ya que los rivales directos sumaban de a tres y Racing no había podido ganar. Nueva caída, tan solo la tercera en la era Caruso, pero el hecho de ser ante Independiente y de estar en zona de Promoción, hizo que la cosa se complique. “Si no consigo un resultado positivo ante Huracán y Boca, me voy”, era el plazo que se ponía el Tano.
Y contra el Globo no le fue muy bien, 3-1 abajo, con penal errado y paupérrima actuación grupal. Decidió seguir pero esta vez si, Boca era su plazo. El “Caruso no se va, Caruso no se va…” no tardó en caer desde la tribuna local, pero no fue suficiente para que siga al frente de Racing. Los jugadores no supieron sostener la ventaja sobre el rival, y el xeneize con tan solo dos ocasiones en la segunda etapa dió vuelta el marcador y selló el destino del técnico. Al finalizar dicho encuentro, presentó la renuncia ante los dirigentes y afirmó que “la decisión de irme ya está tomada”.
Otro técnico pasó por el banco de Racing, otro de los tantos que anduvo por estos pagos en los últimos años. Se fue porque “el equipo está a tiempo de recuperarse, no me puedo colgar a un club tan grande y tan lindo como este”, más allá de que tanto hinchas, dirigentes, como los propios jugadores (aunque dentro de la cancha no lo demostraban), no querían que deje su cargo. Gracias por todo Caruso, hasta pronto…
