Huracán 3-1 Racing
Reviven muertos
Sinceramente, es increíble lo de este equipo. Ya Rosario Central, Gimnasia de La Plata y hasta Independiente habían levantado tras jugar con Racing. Ahora era el turno de Huracán, último cómodo en la tabla, de enderezar su rumbo ante el lastimoso equipo de Caruso Lombardi, que tan solo es un integrante más de este papelón y no el responsable principal como mucho creen.
Y ganó, 3-1, y no hizo más goles porque por algo venía siendo cola en este Apertura. En un principio parecía que Racing empujaba, pero todo se desmoronó cuando cerca de los 20 minutos comenzó el show de la defensa. Tras un córner, dejaron solo a varios jugadores del Globo en el área chica y así pudieron abatir por primera vez a Jorge De Olivera. Finalizando la primera etapa, el Rengo Díaz recibió solo a la izquierda de la medialuna y, tomándose su tiempo, definió al palo más lejano del arquero sin que nadie lo molestara.
En el complemento, el técnico hizo ingresar a Sebastián Grazzini, quien cambió un poco la pálida cara del equipo. Pudo asociarse pocas veces con Pablo Lugüercio, pero eso alcanzó para que le conviertan un penal al Payaso. Rubén Ramírez tomó el balón, y redondeó su horrible tarea rematando débilmente a las manos de Monzón. El tercer tanto no tardó en llegar: gran remate de Patricio Toranzo por sobre el cuerpo del guardameta académico para liquidar el pleito. Después de algunos tibios intentos fallidos y jugando prácticamente solo, el ex Newell’s Old Boys de Rosario hizo la individual y marcó el descuento, que sirve solo para la estadística.
El entrenador de Racing manifestó que va “a dirigir en la próxima fecha ante Boca”, pero queda claro que los jugadores no le demostraron para nada su apoyo dentro del campo de juego. Erraron goles prácticamente hechos, no corrieron, no trabaron, no pusieron, no hicieron nada como para dejar en claro que perdieron por superioridad del rival y no por incapacidad propia. El jueves será un día crucial para el futuro de Racing, que por el momento parece negro… Esperemos no revivir otro muerto.
