Racing 4-0 A. Tucumán

¡Ya era hora!

¡Ya era hora!

Once fechas, interminables once fechas fue lo que tardó Racing en volver a conseguir otra alegría. Después de tantos disgustos, de partidos jugados pésimamente y de partidos que directamente ni se jugaron, la Academia recuperó la memoria y jugó al fútbol, el fútbol que le sale y puede, y goleó por 4-0 a Atlético Tucumán.

Antes del partido, los hinchas sabían que era este el partido a ganar y que, de no sacar un resultado positivo, se iba a complicar verdaderamente la cosa. Bien tempranito, recién pasados los 5 minutos, Matías Cahais se proyectó por izquierda al mejor estilo Roberto Carlos y sirvió un centro por lo bajo para que Pablo Lugüercio, tras la pifia de Caballero, convierta ante la salida del arquero.

A los 11, el Payaso se escapó por derecha y ganó un tiro de esquina, vital para el darrollo del partido. Un minuto más tarde, tras un centro de Lucas Castromán, Claudio Yacob y las piernas de los tucumanos sirvieron el balón a Caballero quien, en posición adelantada, remató al palo para luego si, en la carrera para festejar el gol que no fue, la empuje al fondo de la red. A todo esto, la visita no mostraba reacción alguna, tan solo algún que otro tiro de media distancia que Jorge De Olivera desactivó sin inconvenientes.

A Racing le salían todas y, bajo la torrencial lluvia que cayó en la tarde-noche de Avellaneda, seguía buscando más goles. Caballero y Castromán estuvieron muy cerca de aumentar el marcador, pero el palo izquierdo de Lucas Ischuk les dijo que no en dos oportunidades. Promediando los 30 de la primer etapa, otra muy buena subida del ex Boca junto a Adrián Lucero hizo que, entre el propio rosarino y Desvaux, conviertan el tercer tanto.

En el complemento, ya con la tranquilidad impresa en el marcador, Racing esperó pacientemente a un Atlético que nunca logró lastimar a la última línea. Allí, la Academia falló nuevamente en varias oportunidades, mostrando la falta de puntería y lo desacostumbrados que están muchos jugadores al llegar a posición de gol. A los 25′ de la segunda etapa, una maniobra extraordinaria de Lugüercio por la izquierda dejó desairado al defensor y, metiéndose en el área, le sirvió un centro atrás a Lucas Aveldaño para que defina el encuentro y convierta su primer tanto el Primera División.

Se avecina una semana más tranquila, en donde tanto Barbas como los dirigentes tendrán un poco más de aire para llevara cabo sus diferentes labores. El próximo fin de semana Racing visitará a Godoy Cruz en Mendonza, en otro partido difícil por la permanencia en la máxima categoría del fútbol argentino.



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